La importancia del diagnóstico.

En este post vamos a hablar del diagnóstico en logopedia infantil.


Parece claro que debemos saber a que nos enfrentamos, que es lo que no funciona correctamente, para poder reeducar o enseñar a nuestros alumnos. Claramente es muy importante identificar cualquier problema para poner los medios para solucionarlo.

Por diagnóstico normalmente entendemos la clasificación y tipología, es decir, el nombre del trastorno o la etiqueta. Esto proviene del concepto de diagnóstico que se da en medicina. Si acudimos a un especialista del lenguaje y nos da esa "etiqueta" sin más, nos está haciendo un flaco favor. De poco nos sirve que nos digan que nuestro hijo tiene un Trastorno Específico del Lenguaje (TEL).

El lenguaje es complejo, intervienen muchas estructuras orgánicas, neurológicas; influyen aspectos psicológicos y sociales. Cada uno de estos aspectos son, por si mismos, sistemas complejos e interrelacionados.

Así, si algo de todo este conjunto no funciona como debiera produce un problema o un trastorno del lenguaje. Esto se puede reflejar en un retraso del lenguaje, en dificultades de lectoescritura, de ortografía... y un largo etc.


Voy a explicar un poco estas afirmaciones:

      En primer lugar, las categorías que se establecen en las alteraciones y trastornos del lenguaje oral y escrito son muy generales. Siguiendo con el ejemplo del diagnóstico de TEL puede ser que un alumno con esta etiqueta simplemente pronuncie mal unos fonemas y que otro, con el mismo diagnóstico, apenas hable o sepa como comunicarse.

      En segundo lugar, esas categorías diagnósticas se utilizan y tienen su utilidad para los investigadores, para los estudiosos del tema, que, de momento, no han llegado a un acuerdo sobre que alumnos pertenecen a esta categoría. Incluso un mismo niño o niña puede ser diagnosticado por diferentes profesionales con diferentes "etiquetas":  de TEL, disfasia, retraso del lenguaje, trastorno fonológico... son términos que no se excluyen y que dependen del enfoque; de matices que a usted como padre de poco le sirven. 

      También hay que tener en cuanta que hay muchos profesionales y especialistas que se ocupan de dar diagnóstico. El Psiquiatra Infantil lo hace con categorías médicas, el Orientador del centro con las categorías legales educativas, el logopeda desde categorías clínicas. Al Maestro de Audición y Lenguaje le interesan lo que implican todas estas categorías en cuanto que dan información sobre la rehabilitación y la educación.
  • Así el Psiquiatra Infantil dirá que tiene "Trastorno del lenguaje expresivo F80.0 (315.31). que cursa con Trastornos Fonológicos F80.0 (315.39); 
  • El Orientador del centro lo enmarcará dentro de "Alumno con Necesidades Educativas Especiales (ACNE) en el subgrupo Alteraciones de la Comunicación y el Lenguaje"; 
  • Por su lado el logopeda dirá que tiene un "Trastorno de Programación Fonológica" y 
  • Un Maestro de Audición y Lenguaje preferirá decir que tiene "Trastornos de la articulación de tipo práxico".

     Todas estas etiquetas tienen su sentido y su utilidad, pero a usted le han puesto la cabeza como un bombo. En cada sitio que ha ido a preguntar le han dicho una cosa. Sería reduccionista decir que en el fondo son lo mismo, algo que tampoco es cierto. 

      Por otro lado, hay que tener en cuenta que hablamos de niños y niñas, que si una cosa les caracteriza es que aprenden, están en una edad en la que su cerebro está especialmente diseñado para aprender, por lo que lo que ayer era cierto, mañana puede ser diferente. Hay que tener en cuenta que todos estos diagnósticos se refieren a una característica de su lenguaje y no a un rasgo de su personalidad. Es decir, que cambia con el tiempo, y con los aprendizajes que pueda hacer. 

     Además  hay que tener en cuenta que estos  diagnósticos se centran en  las limitaciones del niño  y no en sus capacidades. Esto puede llevar a casos tan absurdos como una vez me ocurrió que a una alumna con sordera total (no oía nada por debajo de 100 dbs o el ruido que hace un avión a reacción) se la quisiera estimular auditivamente. Quien se centra en las limitaciones querrá hacer oír a los sordos (en el Aula de Audición y Lenguaje nos esforzamos, pero los milagros... ) en lugar de enseñarles algo que si que pueden hacer, como es comunicarse por medio de gestos o imágenes.

      Por último, todos estos términos y categorías proporcionan una información muy pobre sobre lo que hay que enseñar a cada niño en concreto. Sirven, como hemos dicho, para hacer investigaciones y para hacerse una idea de que le pasa al niño, pero sobre el trabajo que se ha de realizar para que nuestro alumno supere sus dificultades dicen muy poca cosa. Niños con diferente diagnóstico pueden requerir algunas atenciones iguales y otros con el mismo unas muy diferentes. En definitiva, al final, hay que valorar al niño de forma individual, para ver que es lo que realmente necesita.


     Así que el estos diagnósticos tiene su utilidad para acceder a subvenciones o ayudas de la tan nombrada "Ley de dependencia", o bien para que desde el colegio se distribuyan los recursos.

    Por eso desde el Gabinete Psicopedagógico Aula de Audición y Lenguaje no nos centramos en hacer estos diagnósticos, que por otro lado son bastante onerosos para los padres si se quieren desde una institución privada. Creemos que es mejor hacer una valoración, y fijarnos en las valoraciones que hacen otros especialistas (como la orientadora del colegio), donde se hace explícito donde necesita realmente ayuda nuestro alumno. No descartamos ninguna información, ya que todas nos van a servir para guiarnos al principio y saber que es lo que debemos comprobar.

    Cuando a nuestro gabinete acude un niño con estos diagnósticos necesitaremos un tiempo para realmente conocer cual es la mejor forma de ayudar nuestro alumno. De poco sirve que en dos horas de atención le digamos "Su hijo tiene tal o cual trastorno". De poco le sirve a usted, que a parte de poner un nombre a lo que le pasa al niño, no le explica nada.

    Si utilizamos el ejemplo que hemos seguido, en principio le orientaremos sobre algunas pautas que suelen resultar beneficiosas. Más adelante podremos establecer si necesita que se le pida a su hijo o hija esforzarse más en determinados aspectos o por el contrario si lo que requiere que es le proporcionemos un apoyo. En los casos que sea necesario entrará usted en la sesión para aprender como ayudar al mejor aprendizaje y desarrollo del lenguaje de su hijo. Y sobre lo que le ocurre a su hijo, veremos si lo que le cuesta es pronuncicar bien por que tiene poca habilidad con la lengua, o si es que no distingue bien los sonidos o si lo que necesita es que hagamos juegos que estimulen su lenguaje.

   Creemos importante ser claros y funcionales: útiles; nos esforzamos por aclarar sus dudas, no por darle unos nombres técnicos que sirvan para que busque en Internet en que consiste y acabe con más dudas que al principio.

   En definitiva, y como conclusión, nos centramos en la valoración posterior al diagnóstico, una valoración que se hace día a día y que cambia, como cambian las habilidades de su hijo cuando aprende. No intentamos catalogar lo que le pasa a su hijo o hija, queremos descubrir cual es la mejor forma de ayudarle, tanto desde el gabinete como desde su casa o en el colegio.

   Y, el tiempo dedicado a la valoración ¿es tiempo perdido?. Pues no, porque comprobamos lo que hace, lo que sabe hacer, y para ello utilizamos actividades educativas, mientras el niño o la niña va aprendiendo, nosotros evaluamos como aprende, lo que le cuesta, lo que realiza con facilidad, en que incidir y reforzar y que fomentar para favorecer el desarrollo de su lengua, habla y comunicación oral o escrita. 

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